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La Mesoterapia es una técnica terapéutica desarrollada a mediados del siglo pasado por el médico francés Michel Pistor.

Si tomamos un medicamento, por ejemplo un analgésico para tratar un dolor de rodilla, antes de llegar al lugar de acción, dicho medicamento ha sufrido un largo trayecto.

Primero tiene que absorberse a nivel gastrointestinal, y de ahí pasa al torrente circulatorio. Impulsado por el corazón a través de las diferentes vasos sanguíneos, alcanza muy diversas estructuras del organismo: pelo, orejas, cejas, uñas, codos...

Así mismo, pasa por diferentes órganos, que casi de forma automática, empiezan a eliminar el medicamento, al ser reconocido como molécula extraña, no fisiológica. De esta forma, el riñón elimina por la orina, el hígado metaboliza y desactiva la sustancia, el intestino deja pasar hacia heces parte de lo ingerido, la piel expulsa mediante el sudor y a través de ella parte de lo absorbido...

Es decir, existe siempre una gran dispersión y desactivación del medicamento, actuando en sitios donde no conviene que actúe (con toxicidad frecuentemente), llegando una pequeña cantidad, a veces mínima, al sitio donde queremos que actúe.

Semejante proceso tiene lugar también si, por ejemplo, el medicamento se administra por vía intramuscular profunda o intravenosa (inyecciones profundas)

La mesoterapia consiste, por el contrario, en la inyección muy superficial, apenas unos milímetros dentro de la piel, sin atravesarla. Al ser la piel un tejido poco vascularizado, con menor riego sanguíneo que tejidos más profundos, el medicamento administrado tarda más tiempo es dispersarse, y antes de ello, por difusión, llega a los tejidos inferiores, que son los que queremos tratar.

Así, en el caso anterior, para tratar el dolor de rodilla, efectuaríamos pequeñas infiltraciones, muy superficiales, justo a nivel donde se localiza el dolor.

¿Qué medicamentos se utilizan en la mesoterapia?

Va a depender del médico y de la patología a tratar. Se pueden utilizar analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos, relajantes musculares, venotónicos, vasodilatadores, vitaminas, diuréticos...

Personalmente, en las mezclas que manejo siempre incluyo productos homeopáticos , que son completamente inofensivos, asociados a un anestésico local (procaína, xilocaína...), y en ocasiones, a otros de los fármacos antes mencionados.

¿Cuáles son sus principales indicaciones?

Las más comunes son el dolor , la patología de la piel y la medicina estética .

Así, en el primer caso podemos incluir la mayor parte de los dolores: lumbalgias, cervicalgias, gonalgias (dolor de rodilla)... tanto en procesos crónicos (artrosis, lumbociáticas...) como agudos (traumatismos, accidentes deportivos...).

En el caso de la medicina estética, el tratamiento más habitual es el de la celulitis, siendo la técnica no quirúrgica más eficaz.

¿Qué contraindicaciones tiene?

Apenas. Debido a que hay una escasa dispersión del medicamento, nos basta con mínimas cantidades, que sin embargo suponen, allí donde deseamos, altas concentraciones.

¿Es doloroso? ¿Cuántas sesiones hacen falta?

La aguja es la más pequeña y fina que existe en el mercado. La sensibilidad va a depender de la zona y de la susceptibilidad de cada uno, pero en general apenas es molesta.

Ante una artrosis dolorosa de rodilla , la técnica se aplica en unos 30-60 segundos, y suele apreciarse una clara mejoría en 2- 3 sesiones. La celulitis de miembros inferiores puede llevar unos 5 minutos, y precisar unos 8-10 sesiones (apreciándose mejoría ya antes de alcanzar esa cifra).